¿Adiós a la palmeta? La transformación de la disciplina escolar a lo largo de la historia.
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps
Palabras clave: Castigos, escuela, transformación, docentes, métodos pedagógicos.
Es probable que la mayoría de las personas recuerde haber experimentado algún tipo de castigo durante su etapa escolar. Creo firmemente que serán muy pocas las que no lo harán. Y esta hipótesis no es azarosa: lo confirme en las entrevistas realizadas a diferentes personas en las que indagué sobre su infancia, trayectoria escolar y en ellas hicieron mención de los castigos que recibían en la escuela.
¿Crees que los castigos
han disminuido? ¿Por qué?.
Los métodos pedagógicos
han cambiado mucho desde principios del siglo XIX, pero la escuela moderna
empezó a gestarse con la ilustración a mediados del siglo XVIII. En la mayoría
de los países, la forma de enseñar y también de corregir las faltas de los
alumnos es diferente que hace unos años y no se admiten los castigos corporales
ni los que menosprecian o atentan contra la psiquis.
Los castigos antes eran
algo común y normal como recurso para enseñar o disciplinar. A los profesores
no se les prohibía nada ya que eran considerados la autoridad absoluta en la
escuela e incluso a veces fuera de ella.
Algunos de los más comunes
eran:
- Golpes con una palmeta (pala de madera con mango y orificios).
- Hincarse sobre objetos pequeños y duros: este castigo consistía en hacer arrodillar al niño en un rincón o algún sector del aula sobre una alfombra de maíz, granos de sal, o alguna legumbre. Esto les causaba un intenso dolor en las rodillas cuando se les iban clavando en la piel.
- Colocarle una mordaza como forma de ridiculizar al niño/a que hablaba mucho.
También se utilizaban
otros castigos como: pegarles con el borrador, con la regla en las manos o
sostener muchos libros por un tiempo prolongado.
La palmeta, la mordaza y la práctica de hincar la rodilla sobre granos de sal son ejemplos claros de una época en la que la educación se reducía a un proceso de domesticación, donde el docente ejercía un control absoluto sobre el estudiante y su comportamiento, recurriendo, si era necesario a métodos coercitivos. Sin embargo, esta visión autoritaria ha sido cuestionada por corrientes pedagógicas que enfatizan la importancia de la autonomía, la cooperación y el respeto mutuo. El castigo, en este nuevo paradigma, es visto como una práctica obsoleta y contraproducente, que obstaculiza el desarrollo integral del alumno.
Ahora bien, respondiendo al interrogante inicial, podemos aventurarnos a decir que hoy en día las cosas han cambiado y
las reprimendas han sido erradicadas, dando lugar a la resolución de conflictos
de manera democrática y pacífica. Y a tal punto han cambiado que si se sabe de
algún tipo de abuso físico y/o psicológico de parte de un docente a un alumno,
el primero sería sancionado y reubicado o, incluso, desafectado de sus tareas.
En la actualidad, las
medidas que se toman ante malos comportamientos son principalmente:
- Dar aviso a los padres por medio de un comunicado.
- Citar a las familias a reuniones para buscar una resolución conjunta.
- El sistema de amonestaciones o sanciones sigue vigente en algunas instituciones, sobre todo de nivel secundario.
Otras medidas a las que se
recurre habitualmente como recurso para disciplinar y para hacer notar
conductas inapropiadas son: trabajos extracurriculares, métodos no violentos: como el reflexionar sobre los hechos, charlas, talleres.
Como conclusión, no es posible responder de forma exacta el porqué de los cambios. Sin duda, probablemente estemos de acuerdo en que el castigo físico no tiene consecuencias positivas en la educación.
Sin embargo, cabe preguntarse si las medidas que hoy se utilizan para mantener un orden en el aula son realmente efectivas o debemos buscar otros recursos.
Entonces, me gustaría no cerrar esta conclusión, dejándola abierta a algunos cuestionamientos: ¿Cuáles son los nuevos desafíos que enfrentan los docentes en la construcción de ambientes de aprendizaje justos y equitativos? Y, finalmente, ¿Qué tipo de sociedad queremos construir? ¿Una sociedad basada en la obediencia y el control, o una sociedad que fomente la autonomía, la creatividad y la solidaridad?
Referencia
bibliográfica consultada:
MONTES C. (2017). Mira los
horribles y comunes castigos que se practicaban en las escuelas antiguas.
https://www.elciudadano.com/tendencias/mira-los-horribles-y-comunes-castigos-que-se-practicaban-en-las-escuelas-antiguas/05/05/
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps

