Un espacio seguro: Normas de convivencia de nuestras escuelas.
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Palabras clave:
tiempo,
normas, educación, convivencia, cambios, respeto, quiebre, futuro, valores.
El
presente artículo está narrado por una alumna del Profesorado de Educación
Primaria para abordar desde una mirada reflexiva cómo a lo largo del tiempo
fueron surgiendo las normas de convivencia. El cual está basado en la
recolección de información de entrevistas realizadas a individuos de diferentes
rangos de edad que atravesaron por el sistema educativo.
Comenzaré diciendo que la educación a lo largo del tiempo ha
experimentado muchos cambios, si bien, es cierto que hoy es mucho más flexible y
adaptada a las necesidades individuales también se observa paradójicamente cómo
cada vez está más regida por normas y estándares que se renuevan y refuerzan
año a año, e incluso se crean nuevas debido a una demanda constante de parte de
los sujetos que están dentro de la comunidad educativa.
Esto, me lleva a
reflexionar cómo esos cambios han afectado o mejorado la experiencia educativa
de los estudiantes. Actualmente el sistema educativo tiene implementado
las Normas de Convivencia que van muy de la mano, aunque anteriormente estas no
estaban implementadas en el sistema.
Se puede decir
que estas buscan establecer un entorno seguro y respetuoso para los estudiantes
y el personal educativo aunque hoy promueven el respeto mutuo la
responsabilidad y la tolerancia creando un ambiente propicio para el
aprendizaje y el desarrollo personal, pero a la vez deberíamos tener en cuenta
que es importante encontrar un equilibrio para que estas normas no limiten la
creatividad y la individualidad de los estudiantes.
Pero ¿Cómo era la convivencia escolar antes de la implementación de normas formales? ¿Eran necesarias reglas explícitas para fomentar el respeto y la responsabilidad?
En la década de
1990 mientras el capitalismo necesitó a trabajadores el rol de la escuela no
sufriría alteraciones ni interpelaciones de gran significación. Él modelo de
escuela moderna en Argentina siguió relativamente impoluto hasta el aumento de la desigualdad social fenómeno que alcanzó a bastos sectores de
la población y es aquí donde se produce un quiebre.
El quiebre en la educación que llevó a la
implementación de normas de convivencia podría atribuirse a varios factores
interrelacionados que se han desarrollado a lo largo del tiempo, algunos de
ellos son el aumento de la violencia escolar, la diversidad cultural y social, cambio
en el modelo educativo, expectativas sociales etc. Se puede entender el quiebre
como una respuesta a desafíos contemporáneos en la educación que requieren un
entorno más estructurado y respetuoso.
Se puede decir
que la escuela moderna es portadora de la promesa de progreso. Pero para qué
dicho progreso sea posible, es necesario e imprescindible el disciplinamiento.
La disciplina sigue un progreso evolutivo, todo está normatizado los tiempos asignados a cada materia, el tiempo de enseñanza de los contenidos. Y esto es funcional a la promesa de la escuela moderna de progreso, que será lento, gradual y pautado.
Pero es fundamental apuntar que, sí en muchas situaciones la escuela dejó de ser una promesa de progreso, sí se puede advertir que su estructura formal (reglamentos) no ha abandonado por lo menos totalmente los principios que rigieron la educación moderna. Y aquí comienza a interactuar conflictivamente el ideal moderno que aún persiste en la escuela en nombre de una promesa ya no tan fácil de cumplir, y el desenvolvimiento concreto como contenedora y mejor lugar para él ahora. El esfuerzo descomunal consiste al fin y al cabo, en conservar el mínimo orden, la disciplina escolar porque de lo contrario no habría directamente institución y la escuela se convertiría solo en una guardería.
He
aquí que las normas de convivencia en las escuelas no son meras reglas impuestas,
sino principios que buscan crear un ambiente propicio para el desarrollo
integral de los estudiantes. Desde una perspectiva filosófica, podemos entender
estas normas como manifestaciones de valores universales que trascienden el
entorno escolar y se entrelazan con la ética y la moral. Estas normas surgen
como guías que promueven el respeto mutuo y la empatía, virtudes fundamentales para una vida en
comunidad. Aristóteles nos recuerda que el ser humano es un animal social, por
lo tanto, es esencial cultivar relaciones sanas y constructivas.
Además, las normas de convivencia invitan a la reflexión sobre la injusticia. En una escuela donde todos los miembros son tratados con dignidad, se fomenta una cultura de equidad. Al establecer normas claras y justas, se busca asegurar que cada estudiante tenga la oportunidad de expresarse y desarrollarse plenamente.
Es crucial reconocer que dichas normas no deben ser vistas como restricciones, sino como oportunidades para crecer, que les permita a los estudiantes no sólo aprender sobre las reglas, sino también cuestionarlas y comprender su propósito. Este enfoque crítico es fundamental en el pensamiento educativo contemporáneo, educar para la libertad implica también educar para el cuestionamiento.
Referencia bibliográfica consultada:
GIMÉNEZ, S.
(2012). “El quiebre de la escuela moderna. De la promesa de futuro a la
contención social”. https://www.margen.org/suscri/margen65/gimenez.pdf
Filosofía 2do PEP. ENOVA. Extensión Áulica Larroque - María del Carmen Valiente
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